Anexo un muy analítico artículo del Economista y Profesor universitario Jean Carlos Manzano Jimenez, quien nos ofrece un bosquejo de como los países latinoamericanos han afrontado la crisis financiera de los Estados Unidos, y lo compara con las medidas económicas tomadas por el Gobierno venezolano.
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La economía desnuda al bajar marea de petrodólares
Los efectos de la crisis llegaron a Venezuela con retardo.
El Ejecutivo acudió a la alcancía de las reservas y los fondos parafiscales. Las medidas apuntan a subir ingresos y bajar el consumo que presiona la inflación. Este cuento no ha acabado. El país nadaba sin ropa en un mar de petrodólares. La crisis económica hizo bajar la marea y todo quedó al descubierto.
Se "erosionó el modelo de crecimiento basado en el gasto público financiado con dinero del petróleo", expresó en junio un informe del Instituto Internacional de Finanzas (IIF). Venezuela se convirtió en la excepción en las opiniones de los analistas y no precisamente por hacer frente a la crisis de una manera resaltante al resto de la región. Desde la muerte de Lehman Brothers, al gobierno lo empezaron a "espantar" teniendo que salir con "protecciones" porque de que "vuelan vuelan". Y fue así, como el Gobierno tomó acciones en marzo de este año. Recortó el Presupuesto (6,7%) y reestimó el precio del barril de crudo de 60 dólares a $40. Otra de las "contras" para ese fantasma fue el incremento del Impuesto al Valor Agregado de 9% a 12%.
Tarde pero segura
La crisis tóxica entró a América Latina más tarde de lo que lo hizo en los países desarrollados, donde se originó la turbulencia que hoy cumple un año de agudizarse. Sin embargo, al menos las economías más importantes del continente adoptaron rápidas medidas anticrisis. Brasil, Chile, Colombia, Argentina y México tomaron medidas fiscales, monetarias, cambiarias, laborales, entre otras, con el fin de hacerle frente a la que se contempla como la peor tormenta económica desde la II Guerra Mundial.
Anticuerpos regionales
En lo que sí coinciden los analistas es que en esta ocasión, cuando Estados Unidos estornudó, América Latina ya tenía una dosis de antigripal.
"Debido a la crisis anterior, nuestros sistemas bancarios no entraron en la onda de desregulación de los países desarrollados. La crisis financiera nos toca por el comercio, por la falta de crédito", señala Alfredo Calcagno, de la división de globalización y desarrollo de la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Unctad, en inglés). "El shock financiero se mostró rápidamente como un shock comercial", agrega Calcagno.
Al intoxicar el comercio, la crisis que Lehman Brothers puso en estrepitosa evidencia, hizo que los precios de las materias primas se desplomaran y el petróleo, que acaparó 93% de la exportación venezolana durante el ejercicio económico 2008, siguió la pendiente de las bolsas y con ella los ingresos del país.
Qué hicieron
Los países latinoamericanos han usado las reservas que acumularon durante el alza de las materias primas en 2008, cuando tocaron precios récord, para paliar los efectos de la crisis.
"El 2003-2007 fue un período de auge, que permitió a las mayores economías latinoamericanas acumular reservas, se presentaron condiciones inéditas, términos de intercambio muy favorables", dijo en 2008 la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) y ello se ha convertido en una idea con la que coinciden la mayoría de los especialistas.
Según datos de la Cepal, y por sólo nombrar economías grandes de la región, Brasil encabeza la lista de la región con 17 medidas económicas y sociales tomadas para enfrentar la crisis, al menos hasta julio, fecha de corte del estudio realizado por esta oficina de la ONU.
El gigante suramericano anunció en diciembre un paquete de medidas, con exoneraciones fiscales, aumento del crédito y estímulo al consumo, destinadas a impulsar el crecimiento de la economía y contener los impactos de la crisis financiera global. Para aumentar la oferta de crédito y reducir la presión sobre el real (que se depreció cerca de 30% este año), el Gobierno autorizó hasta 10.000 millones de dólares de las reservas internacionales para financiar empresas.
Por otra parte lanzó un incentivo al consumo para apoyar una de las industrias más afectadas: la automotriz, llevando a cero por tres meses el Impuesto sobre Productos Industrializados para la compra de autos de menor cilindrada.
Le sigue México, con 16, que además de una vinculación tan estrecha con Estados Unidos vio afectada su situación por el brote de gripe AH1N1. Entre las medidas destacan la disminución de impuestos, aumentos de subsidios y beneficios tributarios. También se revisó la política arancelaria. Luego están Argentina, Chile y Colombia con 15 medidas cada uno.
Dos visiones
La Cepal registra sólo dos acciones desde Venezuela, englobadas en los anuncios realizados por el presidente Chávez en marzo de este año. Mientas en otros países la crisis mostró una respuesta sólida, en Venezuela "la turbulencia global expuso la encubierta debilidad de la economía", como concluye en informe del IIF.
Sin embargo, la visión discrepa de este criterio y el Presidente de la República recientemente dijo: "¿Qué medidas tomaremos para que no nos afecte la crisis, o para que nos afecte lo mínimo? Es que ya las hemos venido tomando. Si no hubiéramos dejado de confiar nuestras reservas internacionales a los grandes bancos de Estados Unidos, buena parte de esas reservas las habríamos perdido. Esta crisis mundial hubiera barrido ya con Venezuela".
El jefe del Estado rechaza las acusaciones de improvisación ante la llamada Crisis Tóxica y señala que sus efectos estarán vinculados con el tiempo que ésta se prolongue, "sin embargo, lo importante es que ahora, en el primer año que lleva manifestándose, no nos ha tocado ni un pelo".
El presidente Chávez argumenta que el crecimiento de las reservas internacionales, el Fondo de Desarrollo Nacional (Fonden) y el Fondo Estructural chino-venezolano, han sido herramientas previas a la crisis que han permitido sobrellevarla.
Es importante destacar que la orientación de las medidas tomadas en el país se mueven en sentido contrario a las tomadas por los vecinos. Mientras Brasil baja impuestos y subsidios, Venezuela eleva su IVA, mientras los vecinos acuden al crédito multilateral el equipo económico criollo apuesta por el endeudamiento interno.
Guerra de proyecciones
El recrudecimiento de la crisis que se veía venir sobre el mundo desde antes del desplome del gigante Lehman Brothers, derrumbó o hizo que los especialistas de los organismos internacionales y multilaterales rehicieran sus proyecciones. Todos coinciden en una caída del Producto Interno Bruto (PIB) en todo el mundo, pero periódicamente han hecho actualizaciones a sus cálculos.
En 2009 "estará bastante cerca de cero" para América Latina, asegura Calcagno basado en cálculos de la Unctad y lo atribuye especialmente al peso de México.
Según el Fondo Monetario Internacional, el PIB de América Latina caerá a -2,6% en 2009, la Cepal opina que será -1,9% y el Banco Mundial apunta hacia una cifra parecida a -2,2%. En lo que sí coinciden los economistas de estos organismos es en señalar que unos países saldrán más rápidamente que otros.
Jürgen Weller, especialista de la Cepal, comentó que Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú serían los países que experimentarían una mejora más rápida. "La única excepción es Venezuela", que enfrenta un alza sostenida de sus precios internos y no podrá, eventualmente, reducir sus tasas de interés, para incentivar la inversión y el empleo, sentenció el experto.
El Gobierno no ha modificado su expectativa de crecimiento, sin embargo el Presidente asomó la idea de que el PIB local cerrará el año "en cero o cerca" y se comparó con los países desarrollados que terminarán con peores cifras. Otras proyecciones que cobran fuerza son las de los índices de pobreza. La Cepal espera 3,4 millones de personas desocupadas urbanas en la región, mientras el BID a 8 millones de personas.