A continuación excelente entrevista realizada por el diario EL MUNDO ECONOMÍA & NEGOCIOS al Econ. Victor Alvarez, quien es graduado de Economista en la Universidad de la Habana, con una formación amplia y siempre con tendencia a la izquierda, asimismo ha ejercido una importante serie de cargos dentro del sector público en el periodo chavista, destacando Ministro de Industrias Básicas y minería, Presidente de la CVG, director de Pdvsa, Presidente de Bancoex, actualmente es el Coordinador de Investigación del Centro Internacional Miranda.
Asimismo, la entrevista se complementa con el resúmen de un informe macroeconómico de la actulidad económica del país, realizado por el mencionado Centro Internacional Miranda, liderado por el Econ Alvarez titulado LA PARADOJA DEL MODELO RENTÍSTICO. El artículo es extenso, pero de contenido sin desperdicio alguno.
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"El capitalismo es un mal necesario para el socialismo del siglo XXI"
T ras pasar ocho años en altoscargosdelGobierno, ahora Víctor Álvarez retoma su vena analítica y literaria.
Desde el Centro Internacional Mirandaevalúaelmodeloproductivo venezolano y sigue soñando con el "socialismo del siglo XXI", como un proyecto que redistribuya la renta petrolera con justicia y promueva el crecimiento de la economía real.
-¿El socialismo del siglo XXI avanza económicamente?
El desenvolvimiento de la economía en los 10 años de este Gobierno desdice de la propia palabra oficial. Está ocurriendo lo contrario de lo que profesan. La propia política del Ejecutivo impide el desarrollo de una economía socialista. Lo viejo contamina lo nuevo y le gana la batalla en términos de eficiencia y tiempo de respuesta. El modelo socialista es inviable si sigue por este camino
-¿Tenemos 10 años de improvisación económica?
Es que al principio del proceso no hubo un concepto claro de socialismo como lo tenemos ahora. Hubo deficiencias de ingeniería conceptual, básica y de detalle.
-Críticas como las suyas, desde adentro, no se escuchan en el país. Quienes se atreven son execrados como enemigos del Estado.
Ese riesgo está presente y lo estamos corriendo, el peor riesgo es que esto puede descalabrarse ante la mirada cómplice, pusilánime, cobarde, de quienes no critican por no perder un cargo o por ser señalados de escuálidos. Actuar así sería hacerle la cama al fascismo y al neoliberalismo.
-¿Saldremos fácil de este bajón económico?
Venezuela es un país con mucha suerte, a veces creo que deberíamos pasarla un poquito peor para que las cosas cambien verdaderamente. Vamos a salir rápido de esta encunetada que se dio la economía en el segundo trimestre. Podemos terminar el año en positivo, pero el tercer trimestre no será tan bueno. Tenemos que amortiguar el impacto de la contracción para que en el tercer trimestre no caigamos más que en el segundo. Creo que vamos a cerrar el año en equilibrio.
-¿Se han tardado las medidas?.
Cómo explicar que un gobierno critique severamente al neoliberalismo y se haya atrasado tanto en anunciar una estrategia económica que se anticipe a los hechos. Antes de conocerse los resultados del Banco Central, debió aplicarse un programa económico.
-¿Cuál es su visión del control cambiario venezolano?
La política cambiaria se ha convertido en un anatema. Tenemos un dólar prácticamente regalado. Ha entronizado una tendencia importadora. Es la única mercancía que no ha subido de precio en los últimos años. Ha inhibido el desarrollo agropecuario. El manejo cambiario es la mayor expresión de la cultura rentista.
-¿Devaluación o desmontaje del control de cambio?
No hablaría de devaluación, ni lo pensaría. Es la salida más fácil y torpe. No desmontaría el control de cambio por nada del mundo.Identificaría los sectores de la economía que por naturaleza impulsan el desarrollo interno-por la gran demanda que generan-, los sectores clave que proveen la oferta necesaria- y los estratégicos -que transportan, demandan y ofertan. Concentraría en ellos el incentivo cambiario.
-¿Seguiríamos con el 2,15?
Aplicaría un cambio diferencial. Un primer cambio, el más barato, para materias primas, bienes intermedios,maquinarias y equipos asociados a la producción de alimentos y medicinas. Un segundo cambio más elevado- dirigido al resto de los productos de la canasta básica. Un tercer cambio más caro para pago de deuda externa, remisión de dividendos y remesas a familiares. Un cuarto cambio para viajeros. Un quinto cambio -el más costoso- para los inversionistas extranjeros, que se vean desmotivados a entregarle sus dividendos a la casa matriz y los reinviertan en el país.
-¿Y los exportadores cómo quedarían en ese esquema?
Debe haber un tipo de cambio para los exportadores, pues están obligados a venderle sus divisas al Banco Central a 2,15 (Bs.F.) y eso no les rinde para pagar todos los componentes internos, sobre todo aquí donde todo va subiendo.
Si queremos transformar una economía rentista e importadora en una productiva y exportadora, el tipo de cambio debe reflejar la verdadera productividad y competitividad del sector real de la economía que va a exportar. Debe ser un tipo de cambio que les permita recuperar sus costos y asegurar la ganancia razonable para la actividad exportadora. Si no lo hacemos, vamos a seguir matando lo poco que tenemos de exportaciones no tradicionales, incluyendo las públicas, por la exagerada sobrevaluación del tipo de cambio.
-¿Espera volver al Gobierno?
No. Prefiero estar apoyando desde afuera. Hay que liberar al equipo económico de la lógica de la gestión pública, que los secuestra, no los deja pensar estratégicamente. Tienen que estar apagando incendios todo el tiempo.
-¿Sus propuestas resuenan en el gabinete económico?
Ojalá me hicieran caso.
-¿Qué opina del endeudamiento de entes descentralizados y empresas públicas?
No estoy de acuerdo. El país tiene que haber aprendido las lecciones del pasado.
-¿Aumentaría la gasolina?
Ese es otro anatema. El precio de la gasolina impulsa el despilfarro. El precio debería expresar al menos lo que cueste producirla. Los recursos adicionales obtenidos los destinaría a mejorar el transporte público, porque quienes lo utilizan son quienes no tienen vehículo ni compran gasolina. Eso sí sería una verdadera redistribución del recursos.
-¿El Gobierno tiene capacidad para tomar medidas como esa?
Necesitamos un gobierno inteligente, que entienda las causas de las problemáticas a resolver, para diseñar las políticas adecuadas.
-¿Socialismo o revolución?
Una cosa es un gobierno socialista, pero que no altera las relaciones sociales de producción, más bien las ha consolidado. Otra cosa es una revolución.
-¿Qué se debe reservar el Estado, según su modelo de desarrollo económico?
El aprovechamiento de los recursos naturales y las otras empresas estratégicas como telecomunicaciones y electricidad deben esta en manos del Estado.
-¿Dónde queda el poder para el pueblo?
Aguas abajo se pueden desarrollar diferentes formas de propiedad social.
-¿Y los privados nada que ver?
El capitalismo es un mal necesario para la construcción del socialismo del siglo XXI.
-¿Con qué se come eso?
Este Gobierno tiene el reto de demostrar la capacidad de coexistir con la economía capitalista y demostrar que se puede superar al capitalismo. Vivimos con la ilusión de que el socialismo se decreta. Deben coexistir la propiedad estatal, mercantil y social.
-¿Qué es el socialismo del Siglo XXI?.
Es un sueño.
-¿El Estado debería promover la actividad privada?
Las empresas mercantiles son las que más se han beneficiado de los incentivos oficiales. Las empresas privadas no deberían buscar financiamiento del Estado.
-¿Pdvsa seguirá interviniendo en sectores que no son propios de su actividad?
A Pdvsa le va a pasar como al Plan Bolívar 2000, donde se desplegaron los distintos componentes de la Fuerza Armada en la calle para tareas de distinto tipo, hasta que llegó el momento en que eso se agotó. Pdvsa ha sido el caballito de batalla para suplir todas las ineficiencias del Ejecutivo y la estructura pública. Ese exceso de actividades conspira contra su eficiencia.
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Las paradojas del socialismo rentístico .
El principal obstáculo para construir un modelo productivo socialista es la política económica del Gobierno, según los papeles de trabajo del Centro Internacional Miranda, desde donde Víctor Álvarez hace las propuestas.
Considera que la "revolución bolivariana" se ha planteado transformar la economía capitalista en un nuevo modelo productivo socialista, pero contradictoriamente le sigue ofreciendo a las empresas mercantiles que explotan al trabajador y contaminan el ambiente toda clase de incentivos: financieros, fiscales, cambiarios, compras públicas, asistencia técnica, etc.
Ahora que la economía venezolana ha dado señales de contracción, el Gobierno se plantea otra vez una política económica anticíclica que, paradójicamente, no hará otra cosa que reactivar y revivir la economía capitalista, de acuerdo con la investigación.
Capitalismo, un muerto con salud
Mientras el tren de la economía mundial se descarrila, cae por un profundo barranco y los principales pasajeros de la economía mundial sufren de politraumatismos generalizados, el pasajero llamado economía venezolana apenas sufre un chichoncito.
Esa fortaleza de la economía venezolana de la cual se enorgullecen tantos funcionarios del Gobierno no es más que la fortaleza de la economía capitalista que tanto se critica. Lo que hay que reactivar no es la dinámica capitalista, sino, más bien, estimular un crecimiento y desarrollo sostenido de la economía social, como fuerza motriz del PIB, sugiere el estudio.
Crecimiento de baja calidad
En el análisis teórico de intelectuales ligados al Gobierno, se señala que los sectores con la mayor tasa de crecimiento interanual e incidencia absoluta en la dinámica del PIB son los de telecomunicaciones, comercio, servicios, sistema financiero y asegurador. Pero sectores como la agricultura y la industria manufacturera han perdido peso relativo en la conformación del PIB o muestran tasas de crecimiento inferiores, según Álvarez.
A pesar de que el sector agrícola, durante el período 1998-2008, presentó en Venezuela un crecimiento de 32%, donde el segmento vegetal obtuvo una variación de 35% y el animal, de 23%, su participación en el Producto Interno Bruto y en la conformación del tamaño de la economía apenas llegó a 4,39%, porcentaje bastante inferior en comparación con el peso de 12,1% que tiene la agricultura en el total del PIB de Colombia, o al promedio latinoamericano que alcanza 6,22%, señala la investigación.
Por su parte, el desempeño del sector manufacturero se caracteriza por la utilización de casi toda la capacidad instalada, más no por la realización de nuevas inversiones para ampliar la capacidad productiva del sector.
Cultura rentística, un hueso duro
Transformar la cultura rentista en una cultura del trabajo implica cambiar los tradicionales mecanismos de distribución de la riqueza por nuevas estrategias de inversión de los ingresos. La cultura rentista genera círculos viciosos muy difíciles de romper. Uno de los más patéticos es el hecho cierto de que importamos porque no producimos y no producimos porque importamos. El financiamiento del gasto social, particularmente el destinado a las misiones sociales, no tiene como fuente los impuestos que pagan los contribuyentes sino la abundante renta petrolera La economía es más capitalista.
El peso del sector privado de la economía pasó de 64,7% en 1998 a 70,9% al cierre de 2008. Estos datos, según Víctor Álvarez, confirman que tanto el crecimiento del PIB como el nivel de empleo están fuertemente marcados por el peso en torno a 70% que aún tiene la economía mercantil.
"No obstante la creciente crítica del Gobierno bolivariano al capitalismo, luego de 10 años de revolución los datos oficiales revelan que -lejos de disminuir-, el peso de la economía mercantil en el PIB más bien ha aumentado. Su participación sigue siendo mayoritaria y, por lo tanto, que el país recibe. Por lo tanto, no se trata de un mecanismo de redistribución progresiva del ingreso a través del cual el fisco capta recursos de quienes más tienen y los dirige a favor de los que menos tienen, como un indicador de solidaridad social.
Se exacerbó la explotación de los trabajadores
Entre los años 2004 y 2008 la economía venezolana completó cinco años de crecimiento sostenido. Si bien esto ha contribuido a disminuir la tasa de desempleo a solo 6,1% al cierre de 2008 -apunta el papel de trabajo-, el peso de 70% que tiene el sector privado en el total del PIB indica que el modelo productivo vigente en define la naturaleza capitalista del actual modelo productivo venezolano", refiere el estudio.
El peso de la economía social pasó de 0,5% en 1998 a 1,6% al cierre de 2008. El número de cooperativas conformadas en todo el país pasó de 910 en 1998 a 148.020 en 2008. Y a lo largo de la década, el total de ocupados en la economía social pasó de 173.922 personas en 1998 a 201.773 personas al cierre de 2008 (incremento de 15,8% en una década).
El socialismo venezolano no es solidario
Es indudable la reactivación de la economía venezolana a lo largo de cinco años. Pero es necesario advertir que lo que realmente se ha reactivado es la economía capitalista que, según el discurso oficial, es precisamente la que se quiere desplazar y sustituir por un modelo de producción socialista.
La ilusión monetaria de que los asalariados han mejorado su situación esconde la verdadera realidad: los dueños del capital han mejorado mucho más que los trabajadores, indica Álvarez.
Esto significa que el sector patronal ha aprovechado mucho Venezuela sigue siendo esencialmente capitalista.
Por lo tanto, aún no está resuelto el conflicto entre las aspiraciones de una mayor ganancia y rentabilidad del capitalista y las aspiraciones de una mayor calidad de vida del trabajador.
Un gobierno revolucionario transfiere el poder económico al pueblo, traspasa la propiedad de los medios de producción a los trabajadores directos y a la comunidad. Los organiza y capacita para que controlen la producción de bienes y servicios.
Gobierno es socialista, pero tiene pendiente hacer la revolución
En el siglo XXI ya no es lo mismo socialismo que revolución. Un gobierno capitalista es aquel que prioriza al capital y le ofrece las más atractivas garantías e incentivos a la inversión extranjera y nacional para que pueda maximizar su ganancia y rentabilidad. Un gobierno socialista es aquel que prioriza lo social y garantiza el pleno disfrute de los derechos sociales, a fin de lograr el desarrollo humano de todas las personas.
El paternalismo estatal atenta contra el valor del trabajo
Transformar la economía rentista, que vive del ingreso petrolero y fomenta el paternalismo estatal, en una economía socialista que se sostenga a partir de su propio esfuerzo productivo exige una clara actuación del Gobierno. Hace falta -advierte el informe- una intervención del Estado más sabia, para promover nuevas formas de propiedad social e impulsar el desarrollo productivo.
Mecanismos de distribución de la renta estimulan el despilfarro
Hay que revisar -recalca el documento- la sobrevaluación del tipo de cambio; la baja presión fiscal; la elevada nómina pública y los aumentos de sueldo vía decreto; compras del Estado; financiamiento público al empresario; precio de la gasolina; subsidios al agua, electricidad y gas,; créditos adicionales, y la corrupción.